
La antigua aceña de San Jerónimo o del Cabildo ha entrado en la lista roja del patrimonio histórico y se suma al amplio catálogo de elementos que están en riesgo de perderse para siempre por su abandono y deterioro. Se trata de lo poco que queda de un antiguo molino, visible desde el paseo fluvial de Salamanca, que estuvo vinculado a un conocido monasterio del que quedan vestigios.
Publicidad
Los restos se han convertido en el patrimonio número 63 que entra en la lista que elabora la asociación Hispania Nostra, que desde hace años elabora un listado con los elementos del patrimonio que están en riesgo de desaparición. En el caso de Salamanca, el último es este y desde que en 2007 se abrió la lista, sólo tres han salido de ella por haber sido rehabilitados: el Bosque de Béjar, la iglesia de San Martín y el Fuerte de la Concepción. Entre los que permanecen, muchos BIC teóricamente a salvo.
Noticia relacionada
El nuevo integrante de la lista roja en Salamanca es una construcción conocida por los muchos paseantes y ciclistas que transitan por el tramo del paseo fluvial por detrás del antiguo campo de fútbol de Mirat. Los restos, escasos, de un edificio que tiene una historia negra porque ha sido escenario de agresiones sexuales que ha tapado la importancia y singularidad que tuvo.
Más información
Según el catálogo de Elementos Etnológicos del Ayuntamiento de Salamanca, la aceña está datada en el siglo XVI. Se denomina aceña de San Jerónimo o del Cabildo, un antiguo molino cuyo origen está relacionado con el monasterio jerónimo de Santa María de la Victoria (actual fábrica de abonos), edificado en 1522 junto a un espacio hortícola.
1 /
El molino tenía una función fundamental que era la de abastecer de agua para consumo y agricultura a este importante monasterio. En el «costumbrero» de Santa María de la Victoria quedó documentado que la orden religiosa compró a la ciudad una sección del río que le permitió contar, en el siglo XVI, con veintitrés canteras o pedreras. En siglos posteriores, la aceña pasó a pertenecer al Cabildo.
Publicidad
La aceña está integrada en la imagen del río Tormes, en la trasera de la fábrica de Mirat y su desmantelado campo de fútbol. Está construida con sillería y mampostería de piedra. Tiene forma de proa, ideada para la canalización del agua hacia el molino.
En su origen contaba con ruedas hidráulicas horizontales con paletas curvas de eje vertical, que estaban ubicadas en la que se conocía como sala de molienda. Esta última rueda, en ocasiones podía tener como fin la elevación del agua para canalizarla y conducirla hasta las huertas cercanas, función para la que probablemente se construyó la aceña de San Jerónimo.
Publicidad
El molino mantuvo su utilidad y función hasta el siglo XX, pero ahí empezó su declive a pesar de que está incluido en el Catálogo de Elementos Etnológicos del PGOU de Salamanca con protección integral. Su ficha, no obstante, recoge su estado ruinoso desde hace muchos años.
Del edificio sólo quedan las paredes y algunos restos de elementos como un arco de sillería. En el año 2010, en el Plan Especial de Protección del Río Tormes y Arroyo del Zurguén se proyectó la instalación de un centro de interpretación del río en esta aceña, así como también la creación de un gran auditorio al aire libre. Nunca se hizo y aquel plan fue anulado. Fue la última oportunidad de poner a salvo este molino, casi único en Salamanca, presa en los últimos años del vandalismo.
Disfruta de acceso ilimitado y ventajas exclusivas
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.