
Florencio Martín y Fernando Gómez. Hermano mayor y presidente
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Florencio Martín y Fernando Gómez. Hermano mayor y presidente
Desde la parroquia de Jesús Obrero, cada tarde de Sábado Santo, todo un barrio espera al pie de unas empinadas escaleras la llegada de su cristo y su virgen. La Hermandad del Silencio, fundada oficialmente en 1986, se instala en el barrio del Pizarrales al encontrar allí la imagen, que buscaron en varias iglesias de la capital, a la que rendirle culto y en torno a la que construir su hermandad. Un cristo sin nombre, de escayola, al que llamarían Cristo de la Vela al ser este el nombre del cristo que se encontraba en la iglesia de San Sebastián, la primera imagen en la que pensó la hermandad. Quizás sea ese el origen de la devoción y del arraigo de Pizarrales con su hermandad, el cristo humilde y obrero que representa a los habitantes de esta zona de la ciudad. Debido a esta devoción y al crecimiento de la hermandad, se incorporaría a su imaginería Nuestra Señora del Silencio, completando así el binomio Madre-Hijo.
Cuando empiezan a sobrar dedos en las manos para contar los días que quedan para el inicio de la Semana Santa, empiezan a aflorar los nervios y las emociones en el barrio de Pizarrales. Junto al Cristo de la Vela y Nuestra del Silencio, en la parroquia de Jesús Obrero, nos reciben Florencio Martín y Fernando Gómez, Hermano Mayor y Presidente de la Hermandad del Silencio, hermandad que afronta esta Pasión como «un gran reto para una gran mayoría de la junta de gobierno, que son nuevos. Además, gente joven, que es el futuro, a largo y corto plazo, de la hermandad. Esperamos una Semana Santa que sea buena, con una participación aceptable y que sirva de recogimiento y oración en la calle».
El papel de la juventud en la hermandad se ha vuelto imprescindible y esencial en los últimos años. Ese tramo edad que parece un problema en general en la Semana Santa salmantina aquí se vuelve el punto fuerte. Así lo destaca Florencio desde su punto de vista como veterano de la hermandad: «El mes de octubre, cuando hubo elecciones, fue una grata sorpresa el que saliera gente joven para participar dentro de la junta de gobierno. Eso lo puede ver otra gente y ver que estando dentro se puede avanzar y cambiar cosas. No cambiar el trasfondo y el sentido de la hermandad, pero sí ofrecer alguna cosa más innovadora. Yo ya llevo mucho tiempo. Soy fundador de la hermandad, he pasado ya por casi todos los cargos, vuelvo a ser hermano mayor, que ya lo fui en otras etapas, aunque espero que no sea igual que en esas otras etapas, que me tocó suspender cuatro años por la lluvia. También está Fernando, que estaba ya dentro de la junta, pero que está todavía en ese camino de ir avanzando en cómo trabajar dentro de la hermandad».
Una nueva junta de gobierno que se estrena en una Semana Santa adelantada en el calendario respecto al año anterior. La clave es la anticipación: «Nosotros tenemos la asamblea general el primer sábado de marzo e influye por el hecho de que los plazos los tenemos muy justitos para terminar de arrancar y preparar todo. Pero este año nos fuimos anticipando y cuando llegó la asamblea estaba todo más controlado y ha sido más fácil y más cómodo a la hora de poder trabajar. Hay cosas que no se pueden cambiar hasta los últimos días, pero sí tenemos un esquema hecho de cómo va a ser».
Un «atajo» en el recorrido y un reencuentro se presentan como únicas novedades para la procesión del Sábado Santo: «Dejamos fijo en el recorrido el quitar el paso por San Juan Bautista para ir directamente por Peña Primera hacia la plaza de los Bandos. Y este año nos estarán esperando los hermanos de la Agonía en las Úrsulas, que vuelven este año allí y volveremos a tener ese pequeño encuentro».
La Hermandad del Silencio es una hermandad muy ligada a su barrio, Pizarrales, y, por lo tanto, a su actualidad. En este caso, las famosas y, para algunos, eternas obras de la carretera de Ledesma. El tramo de esta vía por el que pasa la hermandad ya estaba siendo asfaltado este lunes. Desde la hermandad reconocen que no pensaban tener que estar pendientes hasta última hora «pero por cosas que ha habido durante las obras estamos a una semana de empezar la Semana Santa y a diez días de nuestra procesión y estamos ahí, a ver si sí o si no, porque a nosotros el tener que cambiar una parte del recorrido nos es complicado por el tema del horario, pero creo que vamos a tener la gran suerte de pisar la carretera de Ledesma asfaltada hacia abajo y en la vuelta, igual». El único cambio en su recorrido por la arteria principal del barrio será la especie de rotonda que se ha instalado a la altura del colegio Salesianos, algo que la hermandad ya ha estudiado: «Ya tenemos pensado por dónde cogerla y cómo cogerla».
Hablamos ahora de la música. Acompañamiento musical para los pasos en la procesión, la parte benéfica y solidaria en los conciertos de Cuaresma y la parte educativa con la sección de tambores de la hermandad, «primera que hubo en Salamanca. Ha pasado alguna etapa que no estaba muy bien, pero ahora tenemos una banda que es amplia y que, además, cada año hay más gente que quiere pertenecer a ella. Hay un par de hermanas que se dedican a llevarla y a controlar ese tema. Este año volverán a salir en Forfoleda y saldrán con el Cristo de la Salud de la Congregación del Rescatado la tarde del Viernes Santo. Hemos tenido que desdoblar la banda, al coincidir las dos. Y tuvimos otro par de sugerencias, pero tuvimos que decir que no porque era el mismo día». Eso en cuanto a la parte musical interna. La parte externa son la Agrupación Musical Virgen de la Vega y la Banda de Música Tomás Bretón: «Virgen Vega detrás del cristo, con esa fuerza que ellos dan. Y Tomás Bretón, una banda más cálida, para la virgen». Desde la hermandad consideran un gran acierto la elección de las bandas, y el estilo para cada paso. Más al tratarse del penúltimo día de la Semana Santa, al que los músicos llegan ya cansados: «Pero ellos es ir un poco más allá».
Sobre la Semana Santa de Salamanca, «hay esa doble vía de que parece que vamos creciendo, pero, a la vez, un poco estancados. Vamos como a golpes, avanzamos, nos paramos…». Respecto a la Hermandad del Silencio, destaca la estabilidad en el crecimiento de hermanos, sobre todo tras la pandemia: «Llevamos unos años que parece que vamos hacia arriba, pero también hay gente que se va por la edad y otras cosas. Estamos en ese momento de mantener, por lo menos, un numero aceptable de hermanos y que esto salga a flote todo lo mejor posible. Es verdad que somos una hermandad de barrio, que en el barrio tenemos la acogida que tenemos, pero también es verdad que hay gente que es de fuera de Salamanca y que viene aquí sólo para salir en la procesión. Hay un hermano que es de Valencia y viene ese día, procesiona y el domingo se va. Los últimos años estamos por encima de veinte hermanos nuevos todos los años. Después de la pandemia tuvimos un volumen grande de nuevos hermanos».
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