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El 11 de septiembre de 2024, tras pasar unas cuantas pruebas y muchos nervios, cuando dijeron su nombre y supo que estaba dentro definitivamente, una emoción le recorrió todo el cuerpo. «No me lo podía creer». Con estas palabras resume Lydia Pérez lo que sintió cuando entró en la Queens League. La joven portera, nacida en Salamanca, lleva 18 años dedicándose a su gran pasión, el fútbol, en una amplia trayectoria.
Pregunta. Llevas toda la vida jugando al fútbol y también eres graduada en enfermería ¿Cuándo empiezas a jugar y cómo compaginas el fútbol con la profesión?
Respuesta. Empecé a jugar en el UD Santa Marta con tan solo seis años en un equipo mixto y después en la selección de Castilla y León. Con 10 años, como alevín, me fui al C.D Navega junto a mis compañeras de la selección de Castilla y León donde estuve tres años y, cuando se creó el Salamanca UDS femenino, jugué cuatro años allí en categoría infantil. En 2016 me fui al equipo femenino del UD Santa Marta donde estuve otros tres años. Tiempo después, tuve que hacer un parón durante un año y dejar de jugar. Ahí me di cuenta de que no podía estar sin el fútbol. Entonces busqué un equipo en Ávila, donde estudié enfermería, en el que estuve dos años jugando a fútbol sala y, por último, jugué a fútbol 11 en el C.D Ribert. Además, soy graduada en enfermería y compagino el fútbol con la profesión. Antes trabajaba en el hospital de Ávila, ahora estoy buscando la mejor opción para poder entrenar y jugar a la vez que ejercer como enfermera.
P. ¿Cómo llega a ti la Queens League, en qué momento te empiezas a interesar por este universo y decides apuntarte?
R. La Queens League llegó a mí a través de uno de mis primos. Él se enteró de que, al igual que está la Kings League, se iba a hacer un equipo femenino y me animó a apuntarme. Hace un año empecé a ver con él todos los partidos cada sábado pero decidí que no era el momento, ya que llevaba un tiempo sin jugar por una lesión en la rodilla. Me fui a jugar a fútbol 11 al CD Ribert con tan mala suerte que en febrero me partí la muñeca. Entonces, se anunció la fecha de los tryouts de la Queens League para junio y cuando me quitaron la escayola, me apunté a un preparador físico para poder acudir. A la semana de hacer los tryouts, me informaron que había pasado de fase y así empezó el proceso.
P. Una vez dentro de este universo, ¿qué sientes? ¿qué se te pasa por la cabeza?
R. Cuando supe que estaba dentro no podía creerlo y una vez empecé a asimilarlo pensé «estoy dentro gracias a mi primo, lo voy a hacer por él». Tras pasar al draft, la gala en la que te eligen los equipos, empezó a sonarme el móvil, me llegaban muchos mensajes y tuve que silenciarlo porque no paraba de sonar. En un principio me agobié pero enseguida entendí que el mundo Queens League vive de las redes sociales. Todavía no me lo acabo de creer. Cuando yo iba a ver partidos de la Queens en directo con mi primo, él me pedía fotos con las jugadoras y ahora yo soy compañera de esas jugadoras. Me estoy haciendo a la idea de pasar de ser anónima a estar en un mundo muy visual y digitalizado en el que hay entrevistas y te ve todo el mundo. A mí nunca me ha promocionado nadie y, el primer día, según salí del draft ya tenía dos ofertas de marcas de porteros.
P. Entrar en la Queens League ha supuesto empezar una nueva vida y mudarte a una ciudad como Barcelona, ¿Cómo está siendo empezar de cero y adaptarte a un cambio tan radical?
R. Además de lidiar con los nervios de empezar algo totalmente nuevo, he tenido que enfrentarme al hecho de empezar una nueva vida lejos de casa en una gran ciudad como es Barcelona, con todo lo que ello supone, y compaginar el fútbol con la enfermería, puesto que con el sueldo de la Queens es imposible vivir. Dentro de mis planes como enfermera siempre había estado el irme a trabajar a otra ciudad. El comienzo está siendo difícil, sobre todo por la parte de encontrar piso y no tener una estabilidad al 100%. También me he llegado a plantear ir y venir de Salamanca a Barcelona pero ya que he conseguido cumplir este sueño, quiero vivirlo al máximo con todo lo que implica. La sensación es muy extraña, con nervios pero a la vez ganas de jugar. Es mucha emoción por la parte futbolística, cuando voy a entrenar se me olvida todo pero cuando te paras a pensar en que tienes que buscar casa y trabajo, te das cuenta que aún queda camino.
P. ¿Qué diferencia el mundo de la Queens League con el fútbol más común de toda la vida?
R. El universo Queens League no tiene nada que ver con el fútbol común. Es una mezcla entre videojuego, fútbol sala y fútbol 7 y las normas cambian continuamente. Tanto es así que, a día de hoy, aún no me sé todas las reglas, incluso después de llevar un año viendo todos los partidos. Lo que vende en esta liga es el show, lo hacen todo para el show y eso también es lo que te engancha a seguir jugando. Algunos de los entrenamientos que he pasado para poder estar dentro se podrían asemejar a los del juego del calamar porque, a través de unos juegos, nos evaluaban diferentes técnicas como la puntería, precisión, velocidad, reflejos e iban seleccionando a las mejores y eliminando a las que no superaban la prueba. Es una liga dedicada a twitch y a verlo online. La ventaja que tiene es que es más cercano, el estadio Cupra es muy pequeño, los partidos se retransmiten cada sábado y son gratuitos y los más aficionados pueden ver más de cerca a los jugadores. Además, siempre jugamos en el mismo campo, a excepción de algunas finales como la de diciembre que será en Tenerife.
P. ¿Un equipo y un ídolo?
R. De pequeña me encantaba el Real Madrid porque estaba uno de mis ídolos, Iker Casillas. Es irónico porque ahora estoy más cerca que nunca de él al estar jugando en su club, el 1K FC. Actualmente, aunque no sigo el fútbol masculino tanto como el femenino, soy aficionada del Atlético de Madrid pero en equipo femenino siempre he apoyado al FC Barcelona y mi gran ídola ha sido siempre Alexia Putellas.
P. Para terminar,¿cómo resumirías el sueño que estás viviendo?
R. Empezó siendo el sueño de mi primo y acabó siendo el mío. No podría explicar con palabras lo que estoy viviendo porque es algo que, aún dentro, no te lo terminas de creer. Voy a entrenar y mis compañeras son las que veía desde mi casa en la tele todos los sábados. Mis padres me decían antes de entrar «Lydia disfruta de la experiencia». Es algo que me ha llevado sacrificio hacerlo y conseguirlo. Una vez estoy dentro del campo se van todos los nervios y tensiones y sólo puedo disfrutar. Al final es lo que llevo haciendo toda la vida, jugar al fútbol.
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