Lourdes Gómez
Londres
Martes, 12 de abril 2022, 15:23
Boris Johnson quebró las reglas sociales de contención de la covid-19 impuestas por su propio gobierno. Infringió la ley al celebrar su cumpleaños, el 19 de junio de 2020, con «dos o más personas en la sala del gabinete de Downing Street», según comunicó ... Scotland Yard a la oficina del primer ministro británico. Se trata de la supuesta fiesta sorpresa que le organizó su esposa, Carrie, y a la que asistió una treintena de funcionarios, asesores y ministros, incluido el responsable el Tesoro, Rishi Sunak.
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Los tres vecinos de Downing Street – Sunak tiene la oficina en el número 11 y hasta esta semana vivía con su familia en el piso superior del 10 de la famosa calle- fueron identificados entre la última hornada de multas emitidas en relación con el llamado 'partygate'. La Policía Metropolitana de Londres ha detectado más de 50 infracciones de las leyes de la pandemia en sedes gubernamentales desde que lanzó su investigación criminal que inicialmente consideró innecesaria. Este martes confirmó que prosigue el «análisis de un caudal importante» de testimonios y correspondencia, videos y fotografías, entre otros materiales compilados en su pesquisa y en la investigación del escándalo por parte de la alta funcionaria Sue Gray, cuyo informe completo aún no se ha publicado.
Johnson asistió a varios eventos de los doce que llamaron la atención de Scotland Yard y no se descarta que reciba más de una multa. Es la primera vez que un jefe de gobierno afronta una penalización criminal – los afectados tienen la opción de no pagar y defender su inocencia en un juicio penal- pero la coyuntura favorece al 'premier´. El Parlamento está en receso y los diputados tendrán menos oportunidades de conspirar contra el líder conservador en los despachos y bares de Westminster.
Nadie anticipa un retorno de urgencia a la Cámara de los Comunes ni la compilación de las más de 50 cartas de diputados tories necesarias para intentar derrocar al jefe del partido. Hasta los más críticos de Jonhson, que pidieron su renuncia semanas atrás, sostienen ahora que «no es el momento» para descabezar al Ejecutivo. «No sería correcto destituir al primer ministro en medio de la guerra en Europa, cuando (el presidente ruso) Vladímir Putin está perpetrando crímenes de guerra y el Reino Unido es el más grande aliado de Ucrania», defendió el líder de los conservadores en Escocia, Douglas Ross. Antes de la invasión de Ucrania el mismo retó la autoridad de Johnson ante la hemorragia de votos que los sondeos anticipan para los conservadores en las elecciones locales del 5 de mayo.
No obstante, la oposición política y asociaciones de víctimas de la pandemia instaron a Johnson y a Sunak a renunciar a sus respectivos cargos. «Han infringido la ley y han mentido repetidamente al público británico. Ambos deben dimitir. Los conservadores no son aptos para gobernar. Reino Unido se merece algo mejor», tuiteó el líder laborista, Keir Starmer. Su homólogo liberal-demócrata, Ed Davey, añadió que «criminales y mentirosos no pueden liderar nuestro gobierno, especialmente en este momento de crisis nacional e internacional». La ministra principal de Escocía, Nicola Sturgeon, escribió en Twitter que «los valores básicos de integridad y decencia exigen que (Johnson) se vaya».
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